mar. Dic 1st, 2020

¿Es posible seguir adelante con la creación de una nueva institucionalidad -la de los gobernadores regionales– cuando toda la institucionalidad está en duda y podría rediseñarse por completo?

¿Es posible seguir adelante con la creación de una nueva institucionalidad -la de los gobernadores regionales– cuando toda la institucionalidad está en duda y podría rediseñarse por completo? Por lo tanto, ¿tiene sentido elegir gobernadores regionales este año cuando no está claro si Chile, por ejemplo, se seguirá dividiendo en las mismas regiones que ellos deberían gobernar? Ese es el planteamiento detrás de quienes proponen que al menos se postergue la elección de gobernadores regionales; hasta saber si habrá o no una nueva constitución y qué características tendrá. El gobierno confiesa que está pensando en el tema. El punto es que si las cosas son así, ¿no afectaría el proceso constituyente también la elección presidencial de noviembre de 2021? Porque si la nueva constitución, por ejemplo, cambia el sistema presidencial y decide que para Chile es mejor uno semipresidencial o uno parlamentario, ¿tiene sentido elegir un nuevo Presidente cuando no está claro cuál será exactamente su cargo? Esto ya había sido planteado en una columna de opinión de Jaime Jankelevich en diciembre pasado, y luego insistieron en lo mismo en los últimos días Claudio Fuentes y Gabriel Osorio en una tribuna en El Mercurio. El tema no es trivial. Otro asunto que inquieta es la repetición de la PSU, que está prevista para los próximos días lunes y martes. Ayer hubo una reunión en La Moneda que encabezó el ministro del Interior y convocó a rectores y policías. La idea es evitar que se repita el sabotaje de la primera versión de la prueba. Sin embargo, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) sostiene que seguirá adelante con sus planes de boicot. La incertidumbre, entonces, se mantendrá hasta el último día. Lo mismo ocurrirá en marzo. Entidades que han demostrado capacidad real de alterar gravemente el orden público se preparan para generar paralizaciones y protestas masivas a partir del 8 de marzo. El organismo más explícito en esto ha sido el Movimiento Internacional de Trabajadores (MIT), cuya bandera flamea todos los viernes en Plaza Italia (las únicas otras permitidas son las de la barras bravas, la chilena y la mapuche).

Fuente: El Libero.

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